Desde tiempos inmemoriales, en todo el mundo hay fuertes divisiones sociales que siempre parecen irreconciliables. A veces esto ha llegdo a extremos de violencia y muchas veces ha derivado en guerras atroces.

Cuando nos preguntamos porqué ocurre esto, y porqué es tan dificil solucionarlo, no suelen encontrarse respuestas que contribuyan a una futura solución. Pero la psicología tiene mucho para aportar en este sentido.

Si lo pensamos, a veces pareciera que las grietas no tienen solución porque casi que “nos sirven”.  Después de todo, existe una especie de folklore en esto de tener alguien a quien criticar, odiar, que se expresa en distintos ámbitos como el fútbol, la política, o incluso la música. ¿Será esto porque las personas a veces necesitamos un otro diferente en quien volcar todas nuestras frustraciones, fantasmas, y monstruos personales?. Este necesidad se hace importante especialmente cuando no somos conscientes de lo que habita en nuetro interior y que de alguna maner necesitamos volcar en otros. Si no tuviéramos un enemigo político…¿acaso nos tendríamos que mirar al espejo y ver cosas que no querríamos?

La Sombra de Carl Jung: Entendiendo el Odio Hacia los Que Piensan Diferente

En el mundo de la psicología, pocos conceptos son tan intrigantes y profundos como el de “La Sombra”, propuesto por Carl Jung. Este término no solo nos ayuda a entender aspectos oscuros de nuestra propia personalidad, sino que también nos ofrece una lente para observar por qué las personas a menudo reaccionan con tanto odio hacia quienes tienen opiniones diferentes.

¿Qué es la Sombra según Carl Jung?

Carl Gustav Jung, el influyente psicólogo y psiquiatra suizo, desarrolló el concepto de la sombra como parte de su teoría del inconsciente. Según Jung, la sombra representa las partes de nuestra personalidad que reprimimos o negamos. Estos aspectos pueden incluir impulsos, deseos y características que consideramos inaceptables o indeseables, tanto desde un punto de vista personal como social.

La sombra no es inherentemente negativa; más bien, es una parte integral de nuestra psique que contiene tanto aspectos oscuros como potenciales creativos. Sin embargo, cuando no se reconoce ni se integra conscientemente, puede manifestarse en formas completamente inesperadas, como la proyección, que es básicamente lo que ocurre cuando atribuimos nuestros propios sentimientos, deseos o características reprimidas a otras personas. Es una manera en la que la mente maneja aspectos incómodos de sí misma, desplazándolos hacia el exterior, porque resulta demasiado angustiante reconocerlos como propios. La proyección es una especie de espejo que hace que veamos en otros lo que intuimos que es nuestro pero al estar rechazado, no es reconocido como tal.

Proyección y Odio: Este mecanismo puede derivar en sentimientos intensos de aversión o incluso odio hacia aquellos que actúan o piensan de manera diferente. Por ejemplo, una persona que reprime su propia inseguridad puede proyectar esta inseguridad en otros, percibiéndolos como débiles o inferiores y reaccionando con desprecio o hostilidad. O una persona que es muy obediente de los valores que le enseñaron, se enfurece con quienes no obedecen los mismos valores. Probablemente porque reprime su deseo de libertad y le enoja ver que otros se la permiten.

Cuando miramos la manera en las personas tendemos a vivir las diferencias políticas y vemos el profundo rechazo que a veces se suele sentir por quienes están en la vereda de enfrente, ¿no es acaso llamativo tanto apasionamiento que a veces enceguece a las personas?

Si alguna vez como sociedad quisiéramos empezar a desanudar este problema, ¿No sería recomendable empezar a mirarnos un poco más en lo personal  y tratar de ser mas conscientes de nosotros mismos nuestras proyecciones? Por supuesto, no es fácil y a veces hace falta bastante valor para iniciar ese camino.

“Su visión se aclarará solamente cuando usted puede mirar en su propio corazón. Quien mira hacia afuera, sueña; quien mira hacia adentro, despierta” C G Jung

 La ardua tarea de la Introspección

La introspección es el proceso de mirarnos a nosotros mismos, a nuestras emociones, creencias y motivaciones. Cuando no estamos dispuestos a hacer esto, es fácil caer en la trampa de la proyección y no reconocer qué es nuestro y qué es del otro. La falta de interés en conocerse  lleva a una desconexión con uno mismo, lo que suele amplificar el potencial de proyección y, por ende, de conflicto con los demás.

¿Cómo nos damos cuenta cuando estamos proyectando?

1. Reacciones Emocionales Exageradas: A veces notamos que reaccionamos de manera exagerada y emocionalmente intensa ante situaciones o personas que las desencadenan, que en el fondo notamos que no es para tanto. Es un buen momento para preguntarnos si esas personas están funcionando como “Espejos”

2. Conflictos Interpersonales: Cuando en nuestra vida cotidiana nos cruzamos con personas con rasgos de personalidad que nos causan rechazo. Son excelentes oportunidades de mirarnos honestamente y preguntarnos si tanto rechazo no habla de algo que nos pertenece…

3. Polarización Social: A nivel comunitario o global, la inconciencia de nuestros propios rasgos ocultos puede llevar a una polarización extrema, donde grupos con diferentes creencias se ven unos a otros como enemigos, exacerbando la división y el odio. En las grietas sociales, quizá el ejercicio más difícil, deberiamos preguntarnos si existe la posibilidad de que algún rasgo de quienes están enfrente políticamente podría ser algo que también tenemos pero aún no lo estamos viendo.

 Integrando la Sombra

Cuando una persona decide empezar a mirarse, inicia la difícil tarea de integrar su sombra a través de la introspección y la autopercepción. Hay que tener en cuenta que la resistencia es tan grande, que en general, la primera reacción cuando nos hacemos estas preguntas, es negarlo todo, porque claramente estamos hablando de rasgos de los que nos somos conscientes. Pero si inisitimos en este camino empezaremos a notar lo que antes no veíamos. Algunas herramientas útiles son:

1. Auto-Reflexión Regular: Tomarnos el tiempo para reflexionar sobre nuestras propias reacciones emocionales y comportamientos puede ayudarnos a identificar cuándo estamos proyectando.

2. Psicoterapia: Trabajar con un terapeuta puede proporcionar una guía profesional para explorar y aceptar nuestras sombras.

3. Aceptación y Compasión: Aprender a aceptar y ser compasivos con nosotros mismos ayuda mucho. Las sombras están cargadas de juicios.

4. Diálogo Abierto: Fomentar el diálogo abierto y respetuoso con quienes piensan de manera diferente puede ayudar a reducir las proyecciones y a humanizar a los “otros”.

Conclusión

El concepto de la sombra del genial Carl Jung aporta una comprensión profunda de por qué las personas reaccionamos con odio hacia quienes piensan diferente. La diferencia entre estar dispuestos a mirarnos y, por el contrario, evitar siempre enfrentarnos a nosotros mismos y conocernos, es abismal.

La proyección de aspectos no reconocidos de nuestra propia psique y la falta de introspección generan grandes problemas en el mundo.. Al buscar amigarnos con nuestra sombra a través de la introspección y la aceptación, estamos contribuyendo a generar un mundo más pácífico y unificado, y a  fomentar una mayor comprensión y empatía hacia los demás.

Lic Enrique Grandolini